EL AMOR DE LOS ABUELOS, UN AMOR INCONDICIONAL | Fertyplace

El nacimiento es siempre motivo de celebración, cualquier ser humano siente cierta emoción ante la llegada de una nueva criatura, como si con ella viniese el recuerdo de que estamos vivos y somos creadores y escultores de lo que está por venir.

Los abuelos encarnan la ternura, la paciencia, la experiencia y la mirada incondicional, ingredientes necesarios para que los peques de la casa se sientan amados, protegidos y especiales. Su posición es la de complacencia, no es su deber convertirse en figuras de autoridad ni en poner límites ni normas, no están en ese lugar tan difícil que deben encarnar los padres buscando el equilibrio entre ser “buenos y malos” al mismo tiempo. Los abuelos pueden ser siempre buenos, son los expendedores de los mimos que tuvieron que contener hacia sus hijos porque su función es la de amar, dar, entregar sin esperar nada a cambio y sin volcar expectativas hacia ellos, se trata de un amor más libre y agradecido.

Los nietos pueden suponer un regalo de los hijos a los padres, una ofrenda a los cuidados que recibieron y que ahora devuelven haciendo honor a los anteriores. En este sentido el abuelo puede amar también a sus hijos a través del cariño hacia sus nietos, lo que también es una forma de regalar al hijo el reconocimiento por su propia vida, “Yo te di la vida y te di lo que en ese momento tenía para ti, ahora puedo darle a que tus hijos lo que tengo ahora y quererte a través del cuidado hacia ellos”.

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